Nuevas Adquisiciones para Nuevos Relatos 2025.1
NUEVAS ADQUISICIONES PARA NUEVOS RELATOS 2025.1
Presentación
Los Museos de Sitges presentan Nuevas adquisiciones para nuevos relatos 2025.1, una muestra de pequeño formato que pone el foco en un conjunto de obras recientemente incorporadas en las colecciones públicas y que, más allá de su valor individual, permiten revisar críticamente los relatos con los que se ha construido la historia del arte.
A través de pinturas, obra gráfica, carteles y objetos vinculados a la cultura material, la exposición traza un recorrido que va de mediados del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX. Las piezas seleccionadas evidencian tanto los criterios de legitimación artística de cada momento como las ausencias, los silencios y las jerarquías que estos criterios han generado.
Lejos de plantear una lectura cronológica o estilística, la muestra propone un diálogo abierto entre autores y autoras, disciplinas y contextos vitales diversos, invitando al público a repensar lo que significa hoy incorporar una obra a un museo y qué historias se activan cuando el canon se pone en cuestión.
Relato
El conjunto de obras que integran Nuevas adquisiciones para nuevos relatos permite confrontar trayectorias artísticas muy distintas y, al mismo tiempo, observar cómo los condicionantes sociales, de género o de clase han marcado profundamente su recepción y proyección histórica.
La presencia de Joan Llimona, figura central del modernismo catalán y símbolo de un modelo artístico y moral hegemónico, contrasta con la recuperación de autoras como Elisea Lluch y Amèlia Riera. Lluch, activa a mediados del siglo XIX, desarrolló su producción en un entorno doméstico que limitaba la visibilidad pública de las mujeres artistas. Su obra, Personajes bíblicos, emerge hoy como un testimonio valioso tanto por su calidad pictórica como por el contexto de silencio que le ha rodeado durante décadas.
Amelia Riera, en cambio, representa una generación posterior de mujeres que, pese a las dificultades, lograron abrirse paso en la escena artística profesional. Informalista 2, una de sus pinturas más representativas, muestra una actitud radicalmente libre y crítica, clave para entender los lenguajes plásticos de la segunda mitad del siglo XX.
El recorrido se completa con obras de Valentín de Zubiaurre y Mariano Andreu, artistas con trayectorias singulares que desbordan los relatos normativos. El retrato de Santiago Rusiñol pintado por Zubiaurre, marcado por su condición de pintor sordo, ofrece una mirada sensible e introspectiva sobre una de las figuras primordiales del modernismo. Por su parte, El baño de Mariano Andrés pone de manifiesto una producción gráfica refinada y un universo estético vinculado al mundo escénico ya identidades que a menudo quedaban fuera del orden social aceptado.
El cartel de la V Exposición Internacional de Arte de 1907, obra de Joan Llimona, actúa como eje conceptual de la muestra. Esta pieza, que anunciaba las adquisiciones artísticas de su tiempo, permite establecer un paralelo directo con las políticas de adquisición actuales y cuestionar cómo han evolucionado -o no- los criterios institucionales a lo largo de más de un siglo.
Por último, la colección de muñecas de la década de 1920 introduce una lectura desde la cultura material y la memoria cotidiana. Estos objetos, aparentemente alejados de la alta cultura, aportan una dimensión simbólica esencial: la construcción de los roles de género, la infancia y los imaginarios sociales que también forman parte del relato museístico.
Artistas y obras
Elisea Lluch i Garriga (1831–1892)
Personajes bíblicos (c. 1851). Óleo sobre lienzo.
Una obra excepcional en la producción de una artista que desarrolló su carrera en el ámbito privado. El cuadro destaca tanto por su calidad técnica como por su carga simbólica, reivindicando la presencia de las mujeres en la pintura del siglo XIX.
Amelia Riera y Toyos (1928–2019)
Informalista 2 (c. 1960). Óleo sobre lienzo.
Una pintura emblemática del informalismo catalán que sintetiza la radicalidad, la libertad expresiva y el espíritu crítico de una de las artistas más singulares del panorama contemporáneo.
Valentín de Zubiaurre Aguirrezábal (1879–1963)
Retrato de Santiago Rusiñol (c. 1911-1912). Óleo sobre lienzo.
Un retrato de gran intensidad psicológica que ofrece una mirada alternativa sobre una figura clave del modernismo, desde una sensibilidad marcada por la experiencia personal del artista.
Joan Llimona y Bruguera (1860–1926)
Cartel V Exposición Internacional de Arte (1907). Cromolitografía sobre papel empañado.
Pieza fundamental para entender los mecanismos de legitimación artística de principios del siglo XX y punto de partida conceptual para el discurso de la muestra.
Mariano Andrés y Extraño (1888–1976)
El baño (1934). Litografía sobre papel japonés.
Una obra delicada y sugerente que refleja el universo estético de un artista vinculado al mundo del teatro, la escenografía y la gráfica.
Colección de muñecas (c. 1920)
Varios materiales y tipologías.Un conjunto de objetos que aporta una lectura transversal sobre la cultura de la infancia, la construcción del género y la memoria cotidiana, ampliando los límites tradicionales del relato museístico.

