‘125 anys del Cau Ferrat. La construcció d’un ideal (1894-2019)’

De 28 Noviembre 2019 hasta 30 Agosto 2020
Museu de Maricel

Exposición 125 años del Cau Ferrat. La construcción de un ideal (1894-2019)
Del 28 de noviembre de 2019 al 16 de febrero de 2020
Museu de Maricel
Calle de Fonollar, s/n. Sitges
De martes a domingo, de 10 a 17h
Precios: 5 € (solo exposición), 10 € (exposición + Cau Ferrat + Museu de Maricel)

Días de puertas abiertas:
Jueves, 28 de noviembre
Miércoles, 4 de diciembre
Miércoles, 8 de enero
Miércoles, 5 de febrero

El museo del Cau Ferrat conmemora su 125 aniversario con una exposición que repasa su gestación bajo la iniciativa de Santiago Rusiñol, su rápida conversión en un espacio propiciador del Arte Total y su posterior adaptación, cuarenta años después, como museo público. La exposición se realiza en el Museu de Maricel, lleva por título 125 anys del Cau Ferrat, la construcción d’un ideal (1894-2019), está organizada por Museus de Sitges, comisariada por Ignasi Domènech y acompañada de diversas actividades.

La llegada a Sitges, el 4 de noviembre de 1894, de las dos pinturas de El Greco, que Santiago Rusiñol había adquirido en París –fascinado por el artista cretense–, supone la apertura del Cau Ferrat como casa-taller del artista, que tres años antes había aterrizado en la población. Desde un principio, Rusiñol convirtió el Cau Ferrat en un generador de actividad cultural y en el destino de buena parte de su extraordinaria colección de arte. Este espíritu y determinación convirtieron el Cau Ferrat y Sitges en el epicentro del Modernismo.

La exposición 125 anys del Cau Ferrat, la construcció d’un ideal (1894-2019) viaja a los inicios del espacio, cuando Rusiñol adquirió unas casas de pescadores del monte de Sitges y las adaptó como su casa-taller. La muestra pone el foco en el papel que jugó el Cau a finales del siglo pasado, bajo el impulso de Rusiñol, como generador de actividad cultural que tuvo un impacto a nivel nacional.

La muestra presenta 175 piezas procedentes de diversas colecciones y fondos, como el Museu Nacional d’Art de Catalunya, el Museu d’Art de Sabadell, l’Institut Amatller d’Art Hispànic, la Biblioteca - Arxiu de Foment del Treball Nacional, el Centre Excursionista de Catalunya, el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, el Arxiu Fotogràfic de Barcelona o colecciones privadas. También presenta piezas del Museu de Maricel y de la Biblioteca Santiago Rusiñol.

125 anys del Cau Ferrat, la construcció d’un ideal (1894-2019), reúne pinturas, dibujos, libros, revistas, material manuscrito, fotografías, planos, piezas de cerámica, de cristal y de hierro forjado, entre otros. Además de Santigo Rusiñol, la muestra presenta obras de Ramon Casas, Ignacio Zuloaga, Darío de Regoyos, Modest Urgell, Lluís Labarta, Joaquim de Miró i Argenter, Joan Roig i Soler, Joan Batlle i Amell, Miquel Utrillo, Lluñis Domènech i Montaner, Ramon Pichot, Alexandre de Riquer, Macari Oller, Eduald Canivell, Teodor Creus y Ramon Arabia. También exhibe piezas de sus colecciones antiguas, como un busto femenino del siglo II a.C. o unos collares de los siglos VI – II a.C.

125 anys del Cau Ferrat, la construcció d’un ideal (1894-2019) se presenta en la planta baja del Museu de Maricel, que, como en las anteriores exposiciones ((Ramon Casas, Gustau Violet, Centenario Maricel, Fundación Mapfre y Realismos), ha sido acondicionada para acoger la muestra. La visita a la exposición se puede complementar con el acceso al mismo Cau Ferrat, en el edificio de al lado.

Ámbitos

ÁMBITO 1: INTRODUCCIÓN

El Cau Ferrat de Sitges es una de las creaciones más importantes de Santiago Rusiñol. Pintor, coleccionista, escritor y dramaturgo, Rusiñol reunió en su casa de Sitges las diversas colecciones que inició desde su adolescencia y que guardaba en el taller que compartía con su amigo y escultor Enric Clarasó en Barcelona. Este año celebramos el ciento-veinticinco aniversario de la inauguración del Cau Ferrat de Sitges. El 4 de noviembre de 1894, Rusiñol –acompañado por una importante delegación de los representantes más destacados de la cultura catalana– trasladó dos obras de El Greco que había adquirido poco antes en París.

Las diversas actividades que se realizaron o que se organizaron desde el Cau, convirtieron la casa de Rusiñol en Sitges en el epicentro del Modernismo catalán. Esta exposición quiere explicar el origen de este proyecto, su consolidación y su primera razón de ser: la reunión de las diversas colecciones del pintor como un manifiesto del Arte Total.

 

1. EL PAÍS A ESTUDIO. LOS ORÍGENES DE LA AFICIÓN AL COLECCIONISMO DE SANTIAGO RUSIÑOL

Rusiñol participó activamente desde los diecisiete años en las diversas actividades que promovía el excursionismo científico catalán. Fue socio de la l’Associació Catalana d’Excursions desde el octubre de 1878 y de la Associació Catalanista d’Excursions Científiques desde el enero de 1881. Las dos asociaciones se unieron para crear el Centre Excursionista de Catalunya el año 1891 y Rusiñol fue socio nuevamente entre el 1905 y el 1914.

Historiadores, arquitectos, estudiosos de la lengua, aficionados a la meteorología o la geografía, pintores y coleccionistas, entre otros, armados con cuadernos de notas o de dibujo, cámaras fotográficas o herramientas para tomar muestras y datos, presentaban sus hallazgos en conferencias que posteriormente eran publicadas por los boletines de las asociaciones.

El joven Rusiñol no sólo realizó y difundió algunas excursiones, la narración de las cuales es el tema de los primeros textos publicados por el joven excursionista, sino que también asistió a muchas conferencias dadas por personajes de la relevancia de Narcís Oller, Alexandre de Riquer, Lluís Domènech i Montaner, Valentí Almirall, Jacint Verdaguer, Pompeu Fabra o Àngel Guimerà, entre otros, i se rodéo de amigos que compartían las mismas aficiones como Miquel Utrillo, que también se inscribió en la Associació Catalana d’Excursions el año 1878.

 

2. EL COLECCIONISMO Y EL ESTUDIO DE LOS HIERROS CATALANES ANTIGUOS

El 21 de enero de 1893 Rusiñol pronunció en el Ateneu Barcelonès, acompañado de algunas piezas de su colección de hierros, la conferencia «Mis hierros viejos». El acto fue un verdadero manifiesto de la razón de su pasión: el coleccionismo. Rusiñol presentó este interés no con una actitud nostálgica de añoranza de un tiempo pasado, sino como una herramienta transformadora y un incentivo para la renovación en un momento en que se necesitaban modelos de calidad ante la ausencia de una estética propia en la incipiente revolución industrial.

También defendía la creación de colecciones como la suya, como única solución a la falta de una política de salvaguarda del patrimonio del país. Según Rusiñol, estos coleccionistas paliaban la falta de actuación del Estado, que favorecía la acción depredadora del mercado de antigüedades internacional sobre nuestro patrimonio.

 

3. EL TALLER, LA EXPRESIÓN DEL ARTISTA MODERNO

A lo largo del siglo XIX los talleres de artistas fueron a menudo un lugar con más funciones que la de ser un espacio de creación. Los talleres se convirtieron en verdaderos cenáculos desde donde los artistas proclamaban sus ideas y mostraban su nuevo papel dentro de la sociedad burguesa.  A menudo se convirtieron en una herramienta de representación del nuevo estatus del artista moderno. El taller de Marià Fortuny en Roma fue un claro exponente del taller del artista coleccionista, un nuevo perfil que nació a mediados del siglo XIX y que llevó a Barcelona desde Roma el pintor Tomás Moragas, maestro de Rusiñol desde 1876.

En un primer momento, la necesidad de obtener modelos para copiar y poder recrear atmósferas verosímiles en las pinturas, haga que muchos artistas comenzaran a coleccionar objetos antiguos. Esta experiencia los convirtió en verdaderos especialistas en las antigüedades que coleccionaban y que también podían restaurar o vender, como una actividad complementaria de la práctica artística.

Rusiñol, como la mayoría de los artistas coleccionistas de su generación, ya no era coleccionista para obtener modelos. Sus colecciones, en gran parte de obras relacionadas con las artes del objeto, eran un manifiesto de su defensa de la obra artesanal, del trabajo manual y anónimo, delante del artificio impuesto por el mercado del arte burgués.

 

4. SITGES, UN PARAÍSO CERCANO

Santiago Rusiñol conoció Sitges en octubre de 1891 y desde entonces mantuvo con esta ciudad una relación de gran estima. Sitges ya había sido descubierta por los artistas de lo que se llamó la Escuela Luminista, algunos de ellos, viejos conocidos del pintor. En Sitges la pintura de Rusiñol se llenó de color, ya que abandonó los colores grises y pardos de su etapa anterior en París. Pero no fue únicamente el paisaje y la luz lo que atrapó al pintor. La relación de amistad y estima con los aldeanos lo reafirmó en su idea de tener una casa el la villa.

Sitges representaba una manera de vivir y de ser muy alejada de la sociedad urbana de la próxima Barcelona, donde los estragos de la industrialización no solamente habían transformado su apariencia, sino que, sobretodo, habían creado una nueva sociedad que vivía en conflicto permanente.

Sitges fue un refugio, un pequeño paraíso cercano donde podía pintar y desde donde podía hacer las proclamas que querían transformar el arte y la manera de acercarse a la sociedad.

 

5. SITGES, CAPITAL DEL MODERNISMO

Desde el Cau Ferrat, en Sitges, Santiago Rusiñol generó diversas actividades que convirtieron el pueblo en el epicentro de la cultura catalana de la época del Modernismo. Uno de los hechos más relevantes, por su significación, fue el levantamiento de un monumento a El Greco en el año 1898. Para Rusiñol, que había adquirido dos obras del pintor en París y que las trasladó posteriormente al Cau Ferrat en procesión, el pintor cretense ejemplificaba los valores del artista libre, avanzado a su tiempo, por su manera de defender el arte y su pintura original y rompedora.

Lo que resulta verdaderamente insólito es que el primer monumento al pintor cretense en toda España, en un momento en que su obra era reivindicada en varios frentes, fuera levantado en Sitges. Rusiñol convenció a los suburense de participar en una colecta para pagar el monumento, que realizó el escultor Josep Reynés. Y eso pasaba dieciséis años antes de que se levantara un monumento a El Greco en Toledo.

Emilia Pardo Bazán comentado la curiosa procesión, escribía: «Tu Magdalena [...] y tu San Pedro [...] han sido paseados por Sitges entre el respeto de una multitud que se descubría. ¿Qué sabía de tí esa multitud? Probablemente casi nada; quizá hasta ese día ignorava tu extraño nombre, pero en arte, como en religión, la fe obra milagros, y es un homenaje del espíritu el que te rindió Sitges fiando en la palabra de su inspirado Rusiñol».

 

6. LAS FIESTAS MODERNISTAS

Sitges se convirtió, poco después de la llegada de Rusiñol al pueblo el otoño de 1891 y hasta finales de siglo, en una importante capital de la cultura catalana y fue reconocida como la meca del Modernismo. Los cinco actos culturales que se organizaron entre 1892 y el 1899 significaron las manifestaciones estéticas más importantes de la Catalunya de finales de siglo. Las Fiestas Modernistas fueron cinco actos de agitación y de afirmación que abrazaban todos los lenguajes artísticos: pintura, música, teatro y poesía.

La primera fue una exposición de pintura con un solo tema: Sitges. En la segunda, el año siguiente, se estrenó la versión catalana de La intrusa, obra del dramaturgo belga Maurice Maeterlinck, y se realizó un concierto de música simbolista belga, con obras, entre otros, de César Franck y también de Enric Morera. La Tercera Fiesta Modernista, el 14 de noviembre de 1894, significó la inauguración del Cau Ferrat, con la procesión de los cuadros de El Greco, la instalación en las paredes del Cau de las alegorías de la Música, la Pintura y la Poesía, así como un certamen literario.

La cuarta, el año 1897, incluyó la estrena de una ópera, La fada,  con música de Enric Morera y letra de Jaume Massó i Torrents, y la última, el año 1899, se centró en la estrena de otra obra de Ignasi Iglesias y dos piezas líricas de Morera, una de ellas L’alegria que passa, escrita per Rusiñol.  

 

7. EL CAU DE LA MÚSICA

Rusiñol hizo que el Cau Ferrat se convirtiera en una especie de templo del Arte Total, donde él ejercía de sacerdote de una nueva religión del arte. La música y la danza también forman parte de los lenguajes artísticos relacionados con el Cau. Manuel de Falla compuso ahí buena parte de su obra Noches en los Jardines de España; Enric Granados e Isaac Albéniz también hicieron estancia; otros músicos pasaron y actuaron en el Cau, como Enric Morera, los belgas Ernest Chausson, Eugène Ysaye o Guillaume Guidé, donde interpretaron, entre otras, obras de César Franck o d’Erik Satie.

Santiago Rusiñol también era una gran aficionado a la música clásica y sabemos de diversos intérpretes que hicieron sonar en su piano, obras de Beethoven y de Bach, a los que el pintor tenía gran estima.

La noche del 29 de agost de 1895 Rusiñol y sus amigos organizaron una curiosa actuación de danza. Una bailarina situada sobre una plataforma anclada en el mar frente al Cau, bailó la danza serpentina con la intención de emular la danza que había puesto de moda la famosa bailarina Loïe Fuller. Iluminada con focos de luces de colores desde las ventanas del Cau, la bailarina danzó sobre el agua al son de la música y rodeada de una multitud de curiosas que habían llevado sus barcas al borde de la plataforma. Otros, fascinados por el espectáculo la admiraron desde tierra.

 

8. UN CAU DE SECRETOS

Las colecciones del Cau Ferrat guardan algunos pequeños secretos que no están expuestos. Como pasa en la mayoría de museos, el espacio expositivo no es suficiente para mostrar todas las colecciones, parte de las cuales han de conservarse en las salas de reserva.

Este ámbito muestra una pequeña represetnación del fondo del Museo y de las colecciones de dibujos y pinturas que Rusiñol no pudo colgar a causa de la falta de espacio. Algunas obras han sido presentadas en exposiciones temporales y otras es la primera vez que se presentan al público.

 

9. UN GENEROSO REGALO

Pocos días después de la muerte de Rusiñol, el 14 de junio de 1931 en Aranjuez, el pueblo de Sitges supo que era el heredero del edificio del Cau Ferrat y de sus colecciones. Se sellaba así, de forma definitiva, la estima del pintor a Sitges.

La imposibilidad del Ayuntamiento de Sitges de pagar los impuestos que se derivaban de la aceptación de la herencia, comportó toda una estrategia que urdió Joaquim Folch i Torres, el entonces director del Museu d’Art de Barcelona, para conseguirlo. La intervención de la Generalitat de Catalunya y de diversos estamentos del Gobierno del Estado favorecieron un entendimiento según el cual se perdonaba la deuda al Ayuntamiento a cambio de la creación de un patronato que tenía que gestionar el museo público, en el cual tenía que estar presente el Estado, representado por la Generalitat de Catalunya, reinstaurada recientemente.

Los trabajos de registro y documentación de todas las colecciones del Museo a lo largo de 1932, realizados por técnicos dirigidos por Folch i Torres, fueron modélicas y son un caso único de la historia de los museos catalanes. El Cau Ferrat fue inaguruado como museo público el 16 de abril de 1933.

 

VISITAS GUIADAS PÚBLICO GENERAL: EXPO + CAU y explicación breve Maricel. La visita comienza explicando la exposición, quien era Rusiñol antes de llegar a Sitges, su formación artística. Después presenta el Cau Ferrat y para acabar, se hace una explicación breve del Museu de Maricel. El visitante puede ver el resto de salas por libre.

Esta visita da prioridad a la exposición y al Museu del Cau Ferrat. El conjunto de Maricel se explica cada martes.

14.30h INGLÉS - 15h CASTELLNO - 15.30H CATALÁN

            De miércoles a sábado:

            Noviembre: 29 i 30

            Diciembre: 5,6,7,11,12,13,14,18,19,20,21,27,28

            Enero: 2,3,4,9,10,11,15,16,17,18,22,23,24,25,29,30,31

            Febrero: 1,6,7,8,12,13,14,15

* Los domingos por la tarde no habrá visitas