La Fundación Stämpfli culmina su proyecto e inaugura la ampliación de las instalaciones

Una selección de la colección general y un viaje por la trayectoria de Peter Stämpfli saludan a la nueva etapa

La Fundación Stämpfli estrena las nuevas instalaciones con una nueva selección de su fondo y una exposición de 25 obras de Peter Stämpfli, el artista suizo que, con su esposa, Anna Maria, ha llevado a cabo el ambicioso proyecto de abrir un museo de arte contemporáneo en Sitges. Con su ampliación, la Fundación Stämpfli dispone ahora de una superficie de 800 metros cuadrados, quinientos más de los que tenía cuando abrió, en abril del 2011.

La ampliación de las instalaciones culmina el proyecto de Peter y Anna Maria Stämpfli, que en noviembre de 2006 constituyeron la Fundación Stämpfli, con el objetivo de reunir una colección de artistas de prestigio internacional, muchos de los cuales eran compañeros de generación del mismo Peter. Más de doce años después, la Fundación Stämpfli reúne 130 obras de más de sesenta artistas de una veintena de nacionalidades y que han sido legadas al pueblo de Sitges por el matrimonio Stämpfli. Todas las obras han sido cedidas gratuitamente por los artistas, sus herederos o galeristas que las tenían en sus fondos, respondiendo a la invitación de Peter –en Sitges, conocido como Pere– y Anna Maria.

La ampliación de las instalaciones ha consistido en la incorporación de un edificio entero en la calle Bosque número 5 –datado de 1890 y conocido como Can Serramalera–, que ha sido reformado de arriba abajo, manteniendo las fachadas, que forman parte del Catálogo del Patrimonio de Sitges. La actuación –dirigida por los arquitectos Josep Maria Coll i Eugeni Bernat– ha supuesto ganar 800 metros cuadrados, que se han traducido en tres salas más de exposición, una de reserva, una de documentación bibliográfica, unas terrazas (para actas culturales) y el auditorio gestionado por el Grup d’Estudis Sitgetans –situado en el Espacio Cultural Pere Stämpfli–, que también se podrá utilizar para actividades de la Fundación.

La obra, realizada por la propia Fundación, ha durado dieciocho meses y ha sido de notable complejidad, puesto que ha requerido ganar espacio del sótano (donde se ha instalado la sala de reserva); conservar y consolidar las fachadas y sus elementos patrimoniales; recuperar y adaptar los espacios de las terrazas, y facilitar la conexión con los edificios adjuntos del Mercado del Pescado y Can Mec, donde están el resto de salas e instalaciones de la Fundación. La operación se ha dotado de la más moderna tecnología para trasladar obras de gran formato, como por ejemplo un elevador mecánico que queda integrado en las nuevas salas y que ha permitido facilitar el acceso de obras de seis metros de longitud de Peter Stämpfli.

Los 800 metros cuadrados de la Fundación Stämpfli quedan repartidos en tres edificios todos conectados entre sí. La ampliación ha permitido crear un circuito para recorrer las seis salas de exposición y el resto de espacios accesibles. El acceso se mantiene por la misma plaza del Ayuntamiento, como se ha hecho hasta ahora, donde están el mostrador y el acceso a la primera sala.

Nuevas exposiciones

Con la apertura de las instalaciones ampliadas, la Fundación Stämpfli inaugura dos exposiciones con obras de sus fondos. Por un lado, expone una selección de su colección permanente, con 34 obras de diferentes artistas. Entre estas hay una pieza nueva incorporada a la colección: Ebrar (1974), de Michel Tyszblat. Estas obras ocupan las salas 1, 2 y 3 de las instalaciones.

Por otro lado, las salas A, B y C incorporan una completa selección de la obra de Peter Stämpfli, una parte de la cual no se había visto nunca antes en España. Se trata de 29 obras del artista suizo, la mayor parte de las cuales han llegado en las últimas semanas de Francia, y que permiten mostrar una cuidadosa fotografía de su trayectoria de cerca de 60 años. La Sala A muestra los años pop de Stämpfli, con representaciones figurativas de objetos y elementos cotidianos. La Sala B está dominada por la omnipresente imagen del neumático y su geometría, que ha marcado su trayectoria, mientras que la C presenta piezas de los últimos treinta años, protagonizadas por el color y la abstracción.