Poco se pensaba Santiago Rusiñol aquel 1893, cuando compró una casa de pescadores a Dios Nostre Señor, que algún día tendría que ser accesible para los visitantes. Diseñó su casa-taller de la Madriguera Ferrat para los usos, la afluencia y el contexto de otra época. Más de un siglo más tarde, las necesidades de esta joya del Modernismo son muy diferentes.
Las obras de adecuación del Cau Ferrat y de can Rocamora culminaron el 2014 con la supresión de las barreras arquitectónicas. Pero el binomio Museos de Sitges y accesibilidad ha continuado haciendo camino. El 2016, gracias al programa de La Mirada Táctil de la Diputación de Barcelona, se adaptaron videos con subtítulos y lengua de signos catalana (LSC).

En 2019 se evaluó de accesibilidad a museos MUSA que dio como resultado un informe del estado de la accesibilidad a los 3 espacios museísticos: Cau Ferrat, Can Rocamora y Maricel. El verano del 2020 presentamos un proyecto, en pleno confinamiento y en tiempo récord, a una subvención de la Generalitat de Cataluña y esto ha permitido hacer los adelantos que os presentamos.
Esta intervención se planteó como un nuevo paso adelante hacia recibir la máxima diversidad de público, y mejorar la experiencia de todo el mundo. Si ya es complicado aplicar accesibilidad en un edificio moderno, en el caso de la Madriguera Ferrat, el reto todavía iba más allá. Las intervenciones tenían que ser simples, respetuosas con el entorno patrimonial, poco invasivas e intuitivas. En este sentido, priorizamos: la página web, la señalización y otros recursos que mejoraran la experiencia de todo el mundo.
La Auditoría de la página web de los Museos de Sitges se hizo en dos direcciones: accesibilidad y usabilidad.

Por un lado, siguiendo las directrices de accesibilidad al contenido de la WCAG 2.1 en su nivel AA; pautas de obligado cumplimiento para la administración pública. Y, por la otra, los parámetros de usabilidad y experiencia de usuario siguiendo los criterios de arquitectura de la información. El resultado fue un informe, a la vez técnico y divulgativo, que destaca las medidas de accesibilidad que ya se están teniendo en cuenta, los errores detectados y las recomendaciones de mejora. Algunos aspectos, como por ejemplo las descripciones de las imágenes, ya se están resolviendo y el informe también ha puesto las bases para las próximas fases.
La señalización se ha diseñado en 3 sentidos: horizontal, vertical y direccional.


La señalización horizontal es aquella que va por tierra y que sirve para indicar, prevenir y dar seguridad. Seguro que habéis visto a los andenes de las estaciones y a las aceras de las calles.
Uno de los grandes escollos de la Madriguera Ferrat son las escalas y por eso se han utilizado claves podotàctils al inicio y al final de los tramos, y también a los accesos en el ascensor. De hecho, los materiales podotàctils que se detectan con el pie, siempre indican peligro y por eso es tan importando colocarlos allá donde hay cambios de nivel, como los que ya hemos indicado. Para ser cuidadosos con el entorno, nos hemos decantado por unos clavos de acero adhesivos que van directamente e individual a tierra, de forma que quedan muy integrados al pavimento.


Tienen solo 5mm de altura, son redondeados y no representan una traba para andar o para las sillas de ruedas.
Por otro lado, hemos señalizado con cinta antideslizante traslúcida cada uno de los 53 escalones que nos encontramos en el recorrido a pie. Esta misma cinta la hemos utilizado para referenciar el mobiliario y los objetos que sobresalen o que están colocados en tierra.
La señalización vertical es la que sirve de información, ubicación, orientación, dirección y circulación del público visitante.


Para empezar, hemos señalizado algunos elementos que ya existían y que quizás necesitaban de una información extra. Por ejemplo: el uso del elevador y la manera de acceder al museo para personas con movilidad reducida; braille a los números de los armariets y las claves, y que hay subtítulos y LSC en los videos.
También hemos añadido letreros, en macrocaracteres a vista y braille, junto a los ascensores. Nos ofrecen el directorio general y el contenido de cada nivel del edificio, dejando muy claro a qué planta nos encontramos y qué son las otras.


Para reforzar el sentido de la visita, hemos implementado unos letreros bidireccionales, en macrocaracteres y braille, colocados directamente en los extremos de los pasamanos. De este modo, antes de subir o bajar la escala, sabes donde eres y hacia donde puedes ir.
La comprensión de la circulación interior es esencial, dado que hay 3 edificios comunicados y en niveles diferentes por una calle con bastante pendiente. Can Rocamora actúa como eje vertebrador y de servicios de la Madriguera Ferrat y del Maricel. Entre otros, es donde hay la recepción, el ascensor, la tienda y los lavabos, pero con entre-plantas por el desnivel de la calle. El reto de explicarlo a las personas ciegas, nos obligó a repensar como lo hacíamos con el resto de públicos. Por eso hemos diseñado un plano-guía simplificado que permite explicar a los visitantes: los diferentes espacios, el recorrido y los servicios que se encontrará. Este plano, en relevo y colores contrastados, también contiene macrocaracteres y braille; de este modo, lo podemos compartir con todo el mundo. Es un elemento que está incluido al dosier accesible y también es uno de los materiales en préstamo que podemos encontrar a la recepción.

Para mejorar la comunicación con las personas usuarias de ayudas auditivas, hemos colocado 2 bucles magnéticos de sobremesa: uno a la recepción y otro en la tienda. El bucle magnético o bucle de inducción es un amplificador de sonido para las personas sordas usuarias de audífono o de implante coclear que mejora la comunicación interpersonal. El sistema hace llegar la voz de la persona que habla a través de un micrófono, amplificada y con más nitidez, hasta el dispositivo auditivo de la otra persona. Para complementar esta línea, también contamos con bucles magnéticos de collar a recepción. Son bucles de uso individual y que pueden sustituir los auriculares en personas usuarias de ayudas auditivas.

Para completar el material en préstamo, hay lentes monoculares. Es trata de un dispositivo regulable que amplia la imagen del cual tenemos a cierta distancia. Es muy útil para persones con baja visión, pero también para los que ven bien y los persones en silla de ruedas, para apreciar detalles o pescados a los que no nos podemos acercar. En una colección de colecciones como es la Madriguera Ferrat, es un grande avantatge.
A lo largo del proyecto, ha habido molida complicidad, respete e interés por parte del museo y de su gente. Incluso se han dado situaciones divertidas como labra que no osaran pisar los clavos podotàctils o tocar los letreros con braille, por no echarlo a perder. La impresión general que nos han transmitido es «que no es nota mucha». Si es así, habremos conseguido el objetivo: mejorar la experiencia de todo el mundo con una intervención eficiente y mínimamente invasiva.

La accesibilidad es un camino que hay que recorrer con conciencia y paso a paso. Es lleno de decisiones, imaginación y ajustes. No hay un camino mejor o peor, ni tenemos todas las respuestas, pero paga la pena intentarlo. A la Madriguera Ferrat lo hemos hecho, y ahora los usuarios lo tendréis que validar. Os esperamos!
Mònica Surís, experta en accesibilidad y directora de la consultoría AccessLab

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